En los siguientes apartados encontrara informacion relevante sobre distintas enfermedades de la piel y de los tratamientos que le ofrecemos en IBDERMA.
Noticias de actualidad de Dermatología en diversos medios de Comunicación.
La crioterapia consiste en el tratamiento de lesiones de piel superficiales mediante el uso de nitrógeno líquido.
Las lesiones que suelen tratarse con mayor frecuencia mediante este sistema son las verrugas, las queratosis seborreicas y las queratosis actínicas. En ocasiones también pueden tratarse determinados procesos cancerosos cuando éstos se encuentran en fases tempranas.
El nitrógeno líquido que se emplea está a una temperatura muy baja (-196 C) por lo que al aplicarlo produce el efecto de una quemadura pero en lugar de emplear calor se utiliza frío.
Se aplica en forma de spray durante varios segundos en la zona a tratar y generalmente se repite la operación al cabo de un par de minutos.
El procedimiento genera una sensación de quemazón y/o escozor que en ocasiones puede llegar a ser dolorosa, en particular si se aplica en la punta de los dedos o en determinadas regiones de la cara como la nariz.
Una vez realizado el tratamiento, el doctor le recomendará que utilice una crema antibacteriana o líquido antiséptico para evitar posibles infecciones ya que la zona se inflamará durante las primeras horas/días tras el procedimiento.
Si le duele puede tomar una analgésico, preferiblemente paracetamol, ya que la aspirina podría facilitar el sangrado de la zona.
No es rara la aparición de enrojecimiento y/o de una ampolla (de contenido claro o incluso sanguinolento) en la zona tratada y ello no debe alarmarle.
Con los días la inflamación va reduciéndose de forma progresiva y la ampolla se transforma en una costra que terminará por caer. No arranque la costra ya que puede dejar pigmentación o cicatriz.
La zona puede lavarse con jabón cuidadosamente y secarse a continuación. Si lo estima oportuno puede utilizar un apósito o tirita para cubrir la zona, en especial si ésta se somete a roce continuo.
Cuando el procedimiento se realiza cerca de los párpados puede que éstos se hinchen durante unas pocas horas/días pero gradualmente volverán a la normalidad.
Si la lesión tratada está en la cara la costra suele caer de forma rápida. En las extremidades este proceso lleva más tiempo.
Dado que la pierna suele cicatrizar peor, sobre todo en pacientes diabéticos o con problemas circulatorios, no es raro que al caer la costra se observe una herida que puede tardar en resolverse hasta 3 meses. Se recomienda el empleo de una crema hidratante en la zona para asegurar una cicatrización adecuada.
La infección es infrecuente y si ocurre se presenta con dolor en la zona, hinchazón, enrojecimiento y supuración. Si observa varios de estos síntomas consulte con su médico ya que podría requerir tratamiento antibiótico.
En general la crioterapia no suele dejar manchas ni cicatrices. En ocasiones una mancha blanquecina (hipopigmentación) u oscura (hiperpigmentación) puede aparecer tras el tratamiento y aunque suele mejorar con el tiempo a veces es irreversible. Asegúrese de protegerse del sol para evitar que la zona tratada quede manchada de forma permanente.
En muy raras ocasiones el tratamiento puede irritar o dañar una terminación nerviosa superficial y producir sensación de adormecimiento o acorchamiento en la zona tratada que por lo general se recupera en el curso de semanas/meses.
Cuando la lesión tratada reaparece o no desaparece por completo se puede plantear repetir el procedimiento u optar por otras alternativas como la cirugía.
Si tiene otras dudas consulte con su Dermatólogo.
